Donde queda Altamira - D´Altamira Achiras

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Ubicación de Altamira

Pues ese reino queda en Altamira, bella población, en  el departamento del Huila, a la que se llega luego de pasar por Garzón y la Jagua, cuando se va rumbo a Timaná, Pitalito y San Agustín en el Huila o cuando se orienta el rumbo hacia el Caquetá, si lo espera la insondable Florencia. Allí queda Altamira o el reino de la achira. Allí se originó ese bocado que hoy recorre todos los caminos de Colombia  y se exporta a varios países y deleita el gusto, tanto que mi nieta Lúa Purdy Carvajal, desde el Canadá, con su buen gusto y sus cinco años hizo un pedido internacional, le dijo a su papá: “Me traes dos mil achiras, cuando regreses”.

Su preparación no pertenece al dominio de la tecnología secreta, tampoco hay que rebuscarla en patentes complicadas. Como el pandebono, en el Valle del Cauca, es un producto de la Tecnología Libre. Eso sí, cada mujer que piensa y hace bizcocho, lo hace a su manera, le da su “toquecito”. Así son las mujeres. Gladys Carvajal, en su artículo, nos lleva de la mano, respondiendo la pregunta ¿cómo se hace el bizcocho de achira? “Su fórmula original contempla tres tazas de cuajada fresca (del mismo  día), una y media de almidón de achira, mantequilla (que resulta del proceso de deshidratación de la cuajada), cinco yemas de huevo y sal al gusto. Esta fórmula fue inventada en 1926 por las hermanas María Antonia y  Romelia Vargas y aún se mantiene como propia de esta región, aunque cada  fábrica le pone su toque secreto. El asado se hace en hornos que se alimentan de caguanejo, un tipo  especial de leña que le da un aroma muy particular al producto. El bizcocho se asa durante 15 o 20 minutos, luego se saca y se raspa la  base. Después se mete nuevamente al horno ya más frío para el tostado entre tres y cuatro horas.
Altamira o el reino de la achira, se originó en una  cocción. Dice la leyenda que el 14 de junio de 1850, Bernardo Vásquez,  un muchacho irresponsable que iba detrás de unos conejos, prendió fuego a  un matorral seco y que su imprudencia provocó un incendio que destruyó  las viviendas de bahareque y paja construidas en el ya tradicional lugar  del Boquerón, donde los andaquíes habían levantado sus aposentos, desde  tiempos idos.En el Plan de Desarrollo de la alcaldía de Altamira  hallamos la siguiente consecuencia: “Esta situación provocó entre los habitantes, la idea de trasladar el  poblado, pasando de esa forma al sitio en el cual hoy se encuentra  localizado el municipio de Altamira, pero conservando  el mismo nombre de Boquerón. Para ello, los habitantes del caserío adquirieron un lote por la suma de  cuarenta y cinco pesos, en la parte alta del llano de Cuchazón siendo  encargado de tal misión el señor Gabriel Calderón quien era propietario de la finca El Abrojo. Otras personas que apoyaron la iniciativa fueron los señores Ramón  Calderón, Bárbara Tovar, Elías Calderón, Tiberio Díaz y Elías Díaz. El lote de terreno fue comprado a la señora Ana Joaquina de Escandón, en  extensión de cinco hectáreas, según escritura número 253 de 1851 y protocolizada el 14 de junio de 1892 en la notaria de Garzón, que  pertenecía al Tolima, algunos señores no estaban de acuerdo con cambiar  el sitio del poblado pero, sin embargo, se iniciaron las obras y se  construyó la capilla de bahareque y techo de paja y las casas de los primeros habitantes siendo ellos Onorato Díaz, Gabriel Calderón, Aquileo Cabrera, Pacífica Montes, Juan Castaño, Tiberio Díaz y Bárbara Tovar”. Altamira está ubicada en la planicie de Cuchazón. Tiene solamente cien  hectáreas sembradas de achira, planta de la que se extrae el almidón con  el cual se produce el bizcocho y otros productos como el bizcochuelo y  la colada.

Cuando se llega a la planicie de Altamira, el Sol se precipita con más luz. Todo lo pone de un color blancuzco, lleno de imágenes y paisaje. En La Variante de Altamira nos esperan los biscochos de achira.  Antes nos esperaban en el parque. Ahora construyeron sus kioskos y debajo del ardiente clima, refrescado por la brisa y la voz amable de quienes los ofrecen al paladar, se encuentran los bizcochos a la espera  del viajero. Gladys Carvajal Lara, en artículo publicado en la web nos dice: Altamira Huila produce el mejor bizcocho de harina de achira  del mundo, siendo este su principal producto y ha logrado fama  internacional, conservándose su receta tradicional y su cocción en horno  de barro. En todas partes dicen que los hombres de Altamira viven del bizcocho de  sus mujeres, y tienen razón. Bernarda Vargas, Ligia de Ibarra, Rosario Vargas, Cecilia Muñoz, Stella Yusty, son apenas, una muestra de las 34  mujeres que lideran la producción artesanal del bizcocho de achira  en este municipio del sur del departamento del Huila. Son 34 bizcocherías alrededor de las cuales gira la economía de 2.500 altamireños, que genera más de 400 millones de pesos al mes y más de 250  empleos directos e indirectos. Bien podría decirse que el bizcocho de achira es el producto típico de Altamira”. Que las achiras del Huila identifican este territorio de sol.

Lo demás es reserva del sumario, pues cada una de las 34 bizcocherías de Altamira, tienen su sello particular a la hora de preparar el bizcocho de achira” o simplemente las achiras del Huila. Por ahora, más que hacerlo, me importa degustarlo y comprar muchas bolsitas de este bizcocho del que mi nieta me pidió que le mandara dos  mil, hasta su territorio de nieve.

Lizardo Carvajal Rodríguez
Nacido en Timaná Huila, Colombia el 9 de  junio de 1948.
Historiador,  epistemólogo, profesor universitario, escritor, editor y divulgador de fundamentos científicos en Metodología, Tecnología, Epistemología y  Poética.
Reside en Cali Valle del Cauca.

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