Altamira pueblo bizcocho - D´Altamira Achiras

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Altamira pueblo bizcocho

Altamira es un pequeño municipio de escasos cinco mil habitantes, La mayoría residente en zona urbana, a 143 km de Neiva, un territorio donde poco llueve, sus hermosos campos pierden capacidad productiva por escases de lluvia y baja posibilidad de instalar sistemas de riego.

El principal renglón económico es el bizcocho de achira, un delicioso producto típico huilense que en los últimos 10 años ha tenido gran desarrollo, reconocimiento nacional e internacional, fortalecimiento de mercado, cuenta con sello denominación de origen otorgado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, es producto típico huilense de Altamira y Fortalecillas, es símbolo gastronómico de la región y se perfila a ser reconocido símbolo de gastronomía nacional.
 
El bizcocho de achira es un pasaboca miniatura que se mastica de un solo bocado, de aspecto crocante y sabor agradable que se deshace rápidamente en la boca, provoca una sensacion de nunca parar con uno, otro y otro bizcocho. Se llama Bizcocho de achira porque su ingrediente principal es la harina extraida de un tubérculo como la yuca, la papa o el cubio, achira (no sagú), que se cultiva en baja proporción local. Esta harina se trae de Pasto Nariño, diferentes municipios de Cundinamarca y en proporción de Neiva, la cuajada fresca de lecherías locales, una de sus caracteríaticas es ser un producto fresco y bien seco.

El proceso de preparación es conocimiento generacional que pasa de padres a hijos, tradicionalmente los niños altamireños desde pequeños se convierten en colaboradores del proceso de producción en sus familias. Los ingredientes principales son: Harina (Almidón) de achira, cuajada fresca, huevos y mantequilla obtenida de la misma leche. Lo más riguroso es la preparación, su verdadera receta es casi mítica y mucho más la curva de asado, que debe hacerse en horno artesanal calentado con chamisos de caguanejo, un arbusto que abunda en la zona y que dicen imprime un aroma especial al producto, además da el punto preciso de temperatura que solo sus versados productores interpretan.

Es monitoreado de forma permanente y estricta, cuando el horno esta reposado (bajo calor) el producto se introduce nuevamente para lograr el característico toque crocante, entre otros secretos. El bizcocho bien preparado puede durar hasta 30 días en ambiente seco, sin que sufra deterioro, aspecto que permite ser llevado a diferentes partes del Mundo.

Hay bizcocho tipo exportación, cuyo proceso se ha cumplido de forma rigurosa y es más costoso y el bizcocho normal, que incluso ya es asado en equipos industriales al calor producido por combustión de gas. Los amasijos son una tradición en estos pueblos, igual que su gente que ha dedicado su vida a la preparación de estos productos, una tradición que se debe apoyar y preservar, nuestro reconocimiento a quienes los elaboran y tienen ese conocimiento que esperamos no se pierda.
Ing. Jesùs Antonio Cerquera Castaño
Tomado de la pàgina WEB "Turismo e Històrico"

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